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Lunes, 20 de Abril del 2026

El Gobierno acusa a Machado de “falta de respeto” a España y eleva la tensión diplomática

La visita de María Corina Machado a Madrid ha dejado algo más que gestos simbólicos y encuentros políticos: ha abierto un nuevo frente entre el Gobierno español y la líder opositora venezolana. El Ejecutivo, a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha acusado a Machado de mostrar una “falta de respeto” hacia las instituciones españolas, en un episodio que añade tensión a una relación ya marcada por desencuentros.

La polémica estalló tras varias jornadas en las que Machado centró su agenda en reuniones con dirigentes de la oposición —especialmente del Partido Popular y Vox—, evitando cualquier encuentro con el Gobierno de Pedro Sánchez.

“No se puede pedir ayuda y luego desmerecer”

El reproche del Ejecutivo fue directo y sin matices. En una entrevista en radio, Albares lanzó el mensaje que define la posición del Gobierno:

“No se puede venir a pedir ayuda y luego desmerecer a las instituciones españolas”

Para el ministro, la actitud de Machado resulta “extremadamente chocante”, especialmente porque —según recordó— en el pasado llegó a solicitar apoyo al Gobierno español, incluso la posibilidad de refugiarse en la Embajada en Caracas.

El contraste entre aquella solicitud y las críticas actuales es, para el Ejecutivo, el núcleo del conflicto.

Críticas a su agenda en España

Más allá del tono, Albares cuestionó también el enfoque político de la visita. El ministro considera un “error” que Machado se presente en España como “líder de una facción ideológica”, subrayando además que ha optado por reunirse solo con una parte del espectro político, vinculada a la derecha y la extrema derecha.

En esa línea, el Gobierno interpreta que su agenda no responde a una representación amplia de la oposición venezolana, sino a una estrategia política concreta.

El trasfondo: el plantón a Sánchez

Uno de los puntos que más ha irritado al Ejecutivo es la decisión de Machado de no reunirse con el presidente del Gobierno. La líder venezolana justificó su negativa aludiendo al contexto político y a la reciente cumbre progresista celebrada en Barcelona, argumentando que “no era conveniente” ese encuentro.

Para Albares, sin embargo, esa decisión refuerza la idea de una actitud poco institucional.

Un choque que va más allá de lo personal

El cruce de declaraciones no se limita a una diferencia de agenda. Refleja un desacuerdo más profundo sobre el papel de España en la crisis venezolana.

Mientras el Gobierno defiende una posición de equilibrio y apuesta por una solución “dialogada y democrática”, Machado ha sido crítica con lo que considera una postura insuficiente frente al régimen de Nicolás Maduro. Ese contraste explica el tono creciente de las declaraciones.

Un episodio con impacto político

La polémica ha tenido también eco en la política española. Desde la oposición, especialmente el PP, se ha respaldado la agenda de Machado, defendiendo su decisión de no reunirse con el Gobierno. Al mismo tiempo, el Ejecutivo insiste en que España ha sido históricamente un apoyo clave para la oposición venezolana.

El resultado es un nuevo foco de confrontación que trasciende lo diplomático.