Moreno gana, pero pierde el control absoluto: Andalucía vuelve a depend ...

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Lunes, 18 de Mayo del 2026

Moreno gana, pero pierde el control absoluto: Andalucía vuelve a depender de Vox

La victoria llegó. Pero no como esperaba. Sin embargo, la noche electoral terminó dejando una palabra que el propio Moreno había intentado evitar durante toda la campaña: Vox.

El PP perdió la mayoría absoluta y se quedó en 53 escaños, dos por debajo de los 55 necesarios para gobernar en solitario. Eso obliga ahora a Moreno a abrir negociaciones con Vox para garantizar su investidura y la estabilidad de la próxima legislatura.

La Andalucía moderada y estable que el presidente andaluz había prometido durante semanas entra así en una nueva fase de incertidumbre política.

Una victoria amarga

El PP ganó. Y ganó con amplitud.

La diferencia sobre el PSOE rozó los 19 puntos y Moreno volvió a teñir de azul prácticamente todo el mapa andaluz. Pero la sensación en la sede popular de Sevilla estuvo lejos de la euforia que acompañó la mayoría absoluta de 2022.

Porque el dato clave no era la victoria. Era la pérdida de cinco escaños respecto a las anteriores elecciones. Y con ellos, la autonomía parlamentaria.

Durante toda la campaña, Moreno había convertido la mayoría absoluta en una especie de escudo político. Pedía concentración del voto para evitar “líos”, pactos incómodos y dependencia de Vox. Ahora, precisamente ese escenario vuelve a aparecer delante suyo.

Vox recupera la llave

La formación de extrema derecha no experimentó un crecimiento espectacular, pero sí suficiente para convertirse otra vez en decisiva. Vox subió hasta los 15 escaños y vuelve a tener en sus manos la gobernabilidad andaluza.

Eso cambia completamente el tablero político.

Porque Moreno construyó buena parte de su imagen nacional sobre una idea muy concreta: la capacidad de gobernar sin depender de Vox. Andalucía era el gran ejemplo del PP moderado, autónomo y capaz de absorber voto de centro sin necesidad de acuerdos con la ultraderecha.

Esa narrativa se rompió en una sola noche.

El discurso de Moreno cambió rápidamente

El propio presidente andaluz dejó entrever durante la campaña que podría verse obligado a entenderse con Vox si no alcanzaba la absoluta. Aunque intentó evitarlo hasta el final, ya había abierto parcialmente esa puerta días antes de las elecciones.

Y ahora esa puerta ya no es hipotética. Es la única salida realista.

Porque la suma de izquierdas queda muy lejos de la mayoría parlamentaria y no existe ninguna alternativa viable que permita a Moreno gobernar sin apoyo o abstención de Vox.

El PSOE evita el hundimiento total, pero sigue cayendo

La otra gran lectura de la noche llegó desde el PSOE.

María Jesús Montero firmó el peor resultado histórico de los socialistas andaluces: 28 escaños y menos del 23% de los votos.

Aunque las encuestas más pesimistas pronosticaban una caída aún mayor, el resultado confirma que el PSOE sigue sin recuperar Andalucía como espacio competitivo real. Y eso tiene consecuencias nacionales.

Porque Montero había convertido estas elecciones en una batalla simbólica para el Gobierno de Pedro Sánchez. La derrota vuelve a debilitar al socialismo en uno de los territorios históricamente más importantes para el partido.

Adelante Andalucía emerge como sorpresa

Mientras PP y PSOE concentraban toda la atención mediática, la gran sorpresa de la noche apareció por la izquierda andalucista.

Adelante Andalucía multiplicó su representación y pasó de 2 a 8 escaños, consolidándose como actor importante dentro del nuevo Parlamento andaluz.

El crecimiento del partido liderado por José Ignacio García refleja también otro fenómeno: la fragmentación progresiva del espacio de izquierdas. Andalucía vuelve al escenario de 2019

Paradójicamente, el resultado devuelve a Moreno a un contexto muy parecido al de su primera legislatura.

En 2019, el líder popular alcanzó la presidencia gracias al apoyo de Vox tras el histórico fin del ciclo socialista andaluz. Cuatro años después logró emanciparse políticamente con la mayoría absoluta. Ahora, Andalucía vuelve otra vez a depender de acuerdos con la extrema derecha.

Y eso altera no solo la política andaluza.

También la nacional.

Feijóo pierde su gran escaparate moderado

La pérdida de la absoluta tiene además una lectura directa para Alberto Núñez Feijóo.

Moreno era el ejemplo perfecto del modelo que el PP quería proyectar en España: mayoría amplia, moderación y distancia respecto a Vox. Andalucía funcionaba como escaparate político nacional.

Ahora, ese escaparate cambia completamente.

Porque el PP vuelve a necesitar a Vox para gobernar la comunidad más poblada del país.

Vox ya pone condiciones

La formación liderada por Santiago Abascal no tardó en mover ficha.

Dirigentes de Vox ya han comenzado a deslizar exigencias relacionadas con inmigración, ayudas sociales y políticas identitarias como condición para facilitar la investidura.

Eso coloca a Moreno en una situación delicada. Necesita gobernar. Pero también necesita proteger el perfil moderado que construyó durante años.

Andalucía entra en negociación permanente

A partir de ahora, todo cambia.

  • Negociaciones discretas.
  • Equilibrios parlamentarios.
  • Presión nacional.
  • Y un Vox consciente de que vuelve a tener poder real.

La estabilidad automática de la última legislatura desaparece. Y Andalucía regresa a la lógica de los pactos.

La mayoría absoluta que se escapó

Quizá lo más duro para el PP sea precisamente eso: la sensación de haberla tenido cerca.

Durante meses, las encuestas daban por hecha la reedición de la absoluta. El propio Moreno centró toda la campaña en reforzar esa idea. Pero las urnas terminaron enviando otro mensaje.

El PP sigue siendo dominante. Pero ya no es autosuficiente.

Una victoria que cambia el relato

Moreno ganó. Eso nadie lo discute. Pero la política no siempre se mide solo por quién gana, sino por cómo queda obligado a gobernar después.
Y esta vez, Andalucía ha decidido algo muy concreto: el PP seguirá en San Telmo.

Pero no podrá hacerlo solo.