Lunes, 4 de Mayo del 2026
PP y Vox pisan el acelerador y piden cerrar ya la comisión de la DANA en Les Corts
El Partido Popular y Vox han decidido que el tiempo se ha agotado. Ambos partidos han apostado por cerrar la comisión de investigación de manera inminente, defendiendo que el trabajo ya está hecho y que prolongarlo no aportaría nuevas conclusiones.
La oposición, en cambio, habla de cierre en falso.
Un año después, el final precipitado
La decisión llega justo cuando se cumple un año de la creación de la comisión, impulsada tras la catástrofe del 29 de octubre de 2024 que dejó 230 víctimas mortales y abrió una de las mayores crisis institucionales recientes en la Comunitat Valenciana.
Desde el bloque formado por PP y Vox se sostiene que la comisión ha cumplido su función.
Argumentan que ya se han recabado suficientes testimonios y documentación como para dar por finalizado el proceso. La última sesión está prevista en los próximos días, con lo que el cierre sería inmediato.
Pero el momento elegido ha encendido las críticas.
Las ausencias que marcan el debate
El principal reproche no es solo el cierre, sino cómo se cierra.
Según denuncian PSPV y Compromís, la comisión llega a su final sin haber escuchado a figuras clave en la gestión de la emergencia, entre ellas la exconsellera Salomé Pradas, ni a todos los responsables políticos implicados.
También señalan que buena parte del plan de trabajo aprobado sigue sin ejecutarse. La sensación que trasladan es clara: faltan piezas.
Y cerrar ahora, sostienen, impide completar el relato de lo ocurrido.
De la investigación al choque político
Lo que comenzó como una herramienta parlamentaria para depurar responsabilidades ha derivado, con el paso de los meses, en un nuevo frente político.
El PP defiende que prolongar la comisión solo serviría para alargar el conflicto y convertirla en un espacio de confrontación estéril. Desde Vox, que preside la comisión, no se ha planteado una alternativa distinta.
Para la oposición, sin embargo, el cierre responde a otra lógica: evitar que la investigación avance hacia terrenos incómodos.
El choque es total.
Las víctimas, entre la espera y la crítica
En medio de ese pulso político quedan las víctimas.
Su participación en la comisión llegó tarde —meses después de su creación— y, según denuncian asociaciones, no ha tenido el peso esperado dentro del proceso. El cierre anticipado agrava esa sensación.
Porque para muchas familias, la comisión no era solo un trámite parlamentario, sino un espacio donde encontrar respuestas, reconocimiento y responsabilidades.
Y ahora, ese espacio se reduce.
Una comisión cuestionada desde el inicio
La polémica no es nueva.
Desde su arranque, la comisión ha estado rodeada de críticas por su funcionamiento, por el orden de las comparecencias y por el perfil de algunos participantes. También por la ausencia prolongada de las asociaciones de víctimas en las primeras fases.
El desarrollo del trabajo parlamentario ha sido irregular, con sesiones espaciadas y un calendario que no siempre ha seguido el ritmo de la investigación judicial paralela. Todo ello ha contribuido a un desgaste progresivo del proceso.
El argumento del “trabajo cumplido”
El PP insiste en su posición: la comisión ya ha recopilado la información necesaria.
Para los populares, el objetivo no es prolongar indefinidamente el debate, sino cerrar conclusiones y pasar página institucionalmente. Consideran que seguir ampliando comparecencias no cambiaría el fondo de lo ya conocido.
Es una lectura política. Y también estratégica.
Un cierre que no cierra el caso
Porque aunque la comisión se cierre, el caso no termina.
La investigación judicial sigue su curso, con diligencias abiertas para esclarecer posibles responsabilidades penales en la gestión de la emergencia. Y el debate político tampoco desaparece: se desplaza.
De Les Corts a los tribunales. Del hemiciclo a la calle.
El tiempo de la política y el tiempo de las respuestas
La decisión de PP y Vox pone de manifiesto una tensión habitual en este tipo de procesos: la diferencia entre el tiempo político y el tiempo social.
El primero busca cerrar etapas, ordenar el calendario y reducir el desgaste. El segundo exige explicaciones completas, sin plazos prefijados.
Y entre ambos, la comisión de la DANA llega a su final.
Un final que deja preguntas abiertas
El cierre no resuelve las dudas que aún persisten sobre lo ocurrido aquel día. No responde a todas las preguntas sobre la gestión de la emergencia, ni satisface a quienes esperaban una investigación más amplia.
Pero sí marca un punto de inflexión.
Porque a partir de ahora, el relato deja de construirse en Les Corts. Y pasa a escribirse en otros escenarios. Donde el ruido político no desaparece.
Solo cambia de lugar.